sábado, 18 de septiembre de 2010

¡A JUGAR A LA CALLE! Y TAMBIÉN A LA ESCUELA

Acabo de leer una entrada del profesor Santos Guerra en su blog "El Adarve" que titulaba "¡A jugar a la calle!. Como siempre D. Miguel Ángel utiliza su sabiduría y su buen razonamiento para escribir un interesante artículo sobre la necesidad de que jueguen los niños en la calle. 

A dicha entrada, desde la modestia, le he realizado un comentario que transcribo a continuación:

"Gracias por este artículo profesor... porque con ello está justificando un área como la Educación Física, tan maltratada en estos últimos años...

Gracias porque un Pedagogo como usted y como tantos otros, acaso hemos olvidado a un tal Piaget, una vez más, eche la mirada a las posibilidades formativas del juego, en este caso del juego motor.

Vivimos, de nuevo, en años de instrucción, de información, de individualismo, de introversión... y si bien los currículum abogan por el desarrollo de competencias que van más allá de todo ésto, sin embargo las cargas horarias de las áreas y la prioridades educativas se olvidan de la necesidad de que el alumno juegue, y con el juego: se relacione, se comunique, aprenda, cultive la creatividad, autoafirme su personalidad... es decir, desarrolle competencias que se dirigen a todos los ámbitos del desarrollo integral del individuo: afectivo, social, físico-motor y cognitivo, y como he escrito en múltiples ocasiones, vuelvo a decir, ¿y quién da más?...

¿Qué áreas del currículo ofrece tantas posibilidades de aprendizaje? Pocas... ¿verdad?, quizás sólo aquellas que llevan el prefijo "Educación" por delante, física, plástica o musical. Y llevan este apelativo porque son áreas fundamentalmente formativas, pero sin embargo tanto los currículum oficiales, los propios docentes, como la  sociedad general,le dan la espalda, las infravaloran y la menosprecian.

Claro que el niño tiene que jugar, y como bien dice usted, el mundo actual no le ofrece grandes posibilidades para ello, es más, se las reduce o limita, pues bien, disponemos dentro del horario escolar de un instrumento ideal para este fin, las clases de Educación Física.

Las sesiones de nuestra área pueden ofrecer a los niños no sólo la posibilidad de que jueguen, sino que practiquen y vivan una gran diversidad juegos: libres, adaptados, reglados, cooperativos, adaptados, competitivos (¿por qué no?), cooperativos-competitivos, recreativos, populares, autóctonos, tradicionales, de ficción, sensoriales, gestuales...

Debidamente planificados, estos juegos propician una infinidad de situaciones didácticas y secuencias de aprendizaje que enriquecen la formación del niño en todos los planos de su desarrollo, como he advertido anteriormente.

El juego da placer y sirve de distracción(Schiller), repara energías gastadas (Claparede), libera tensiones y canaliza las tendencias antisociales (Carr), permite la autoafirmación del niño y le prepara para la vida adulta (Hall), se realizan los sueños que no se pueden lograr en la vida real (Freud), es el motor central del desarrollo del niño, originando intereses y motivaciones, que son los incentivos de toda maduración (Vigostki), contribuye íntimamente a la construcción del pensamiento o favorece las relaciones sociales (Piaget)... Como decía anteriormente, no sólo lo dice Usted, lo dicen otros expertos, pues entonces... ¿qué estamos haciendo?

Si señor, ¡a jugar a la calle!, pero también se puede jugar  en la escuela, por tanto, digamos también ¡a jugar a la escuela!..."