domingo, 23 de febrero de 2014

¿RECIBEN LOS FUTUROS MAESTROS LA FORMACIÓN UNIVERSITARIA ADECUADA PARA LA REALIDAD DEL AULA?

Hace cuatro años escribía una entrada que titulaba "la formación universitaria de los maestros". En ella opinaba que la formación inicial del magisterio estaba apartada de la realidad escolar. Recientemente se dirigieron a mi, una colega de la web educación 3.0., que había leido esta entrada, y me preguntaba si me reafirmaba en estas opiniones. Y sí, sigo pensando lo mismo. Junto a mis comentarios se publican las opiniones de otros colegas que vienen a coincidir con mis razonamientos. Puedes leer en este enlace las tres entrevistas.

Por cierto, parece que el mundo universitario se está planteando volver el magisterio a una carrera de tres años... 

Os traslado aqui mis respuestas:

1. Como formador de opositores y como profesor que acoge alumnos universitarios en prácticas, y cómo no, desde mi propia docencia, los futuros maestros suelen recibir una formación que suele ser excesivamente academicista y alejada del perfil, de la capacitación o de las competencias profesionales que se requieren de un docente.


2. Por su parte, las  escuelas necesitan personas con un carácter y de una personalidad especial para el desempeño de esta función, no todos valemos para ello y tampoco se aprende en la universidad, se tiene  o no se tiene. La enseñanza requiere una formación didáctica muy completa, especialmente en las áreas instrumentales, y de eso suelen saber mucho los maestros, los que han trabajado con niños, los que han experimentado con alumnos de edades escolares. En la mayoría de las ocasiones nos encontramos con docentes universitarios que jamás han pisado una escuela… ¿Cómo pueden trasmitir algo desde un ámbito tan alejado de la realidad escolar?


3. La docencia en Primaria precisa de personas que conozcan y dominen el currículo y la didáctica de las áreas instrumentales. También deben ser especialistas en determinadas materias, como educación física, idioma o música, y dudo mucho que puedan recibir esta formación en estas áreas tan especializadas según los planes actuales que se derivan del Plan Bolonia. Si con el plan de estudios anterior, donde un futuro maestro especialista estaba tres años cursando unas materias troncales relacionadas con su especialidad, no se lograba una adecuada formación, no creo que ahora se consiga a través de una formación generalista y una acreditación. Me temo que volveremos al tópico del “maestro liendre de todo sabe y de nada entiende”.


Analizándolo desde la óptica del oficio. Si a un albañil le enseñamos de forma teórica a poner ladrillos es posible que sea un desastre cuando tenga que construir una pared. Tendrá que aprender desde la base: cómo se hace la mezcla, como se nivela el ladrillo…  Ya me imagino que estarán pensando, para eso está el practicum. En dos o tres meses poco pueden aprender los futuros maestros. En la universidad se necesitan albañiles… no sólo científicos del cemento o investigadores del ladrillo. Concluyo diciendo que una formación adecuada del futuro maestro debe tener como referente la realidad escolar y las competencias profesionales que ésta requiere.