sábado, 20 de diciembre de 2014

ENSEÑAR VERSUS APRENDER

En educación hablamos de dos procesos que deben converger o, al menos, discurrir paralelamente y sin obtaculizarse. Se trata del proceso de aprendizaje y del proceso de enseñanza. 

Los docentes nos preocupamos principalmente, a veces casi de forma exclusiva, del proceso de enseñanza, es decir, de qué es lo que debemos enseñar y de cómo se lo vamos a trasladar al alumnado. 

Los distintos elementos curriculares los seleccionamos nosotros en virtud de nuestra autonomía pedagógica para concretar los currículums oficiales. En Educación física la necesidad de planificar nuestro trabajo es aún más evidente. No solemos utilizar libros de texto que nos guien (que los hay y algunos los utilizan). Las unidades didácticas las diseñamos nosotros, por nuestro bien, diría yo. Esta autonomía nos lleva a que cada cual trabaje el currículum de mil y una forma. Tanta albitrariedad tendrá aspectos positivos y negativos, supongo...


Puede que haya objetivos, contenidos, criterios de evalución o competencias que se trabajen en gran profundidad o haya, en cambio, otros que apenas si se trabajen... (por ejemplo todo lo relacionado con la expresión corporal que nos resulta "yuyu").  Puede que haya colegos que sean expertos en un ámbito de la motricidad y se centren de exclusivamente en éste durante todo el curso. Si con ello son capaces de trabajar todo, sería francamente interesante, lo malo es que sólo se trabaje un reducido campo de capacidades, cualidades o habilidades motrices... Puede que hay colegas que piquen por todos sitios sin profundizar en nada, y puede que haya otros que ni siquiera piquen en nada,... En cierta ocasión hablé de que en EF somos el "ejército de Pancho Villa".

Pero, con ser importante saber enseñar, quizás lo sea más el conocer como apreden los niños. Porque quizás seamos capaces de enseñar muy bien lo que no interesa a nuestro alumnado, o quizás seamos impecables en enseñar lo intrascendente o superfluo, o puede que nuestras clases magistrales y nuestros argumentos hiperrazonados apenas si entren por el canal auditivo de los discentes.

En esta tesitura cabría plantearse qué es lo más importante en la formación de un futuro docente: saber enseñar o saber cómo aprenden los alumnos. Ya sé que muchos me vais a decir que se adquieren ambas cuestiones de forma simultánea. ¿Seguro?

Todavía me acuerdo de la entrada que le dediqué al profe de EF de una de mis hijas. Ese que hizo de esta maravillosa materia algo realmente odioso para ella. También me acuerdo de esos magnificos intelectuales que no me enseñaron absolutamente nada ¡Cuántos colegas hay por esas aulas que pretenden enseñar sin saber cómo aprenden sus alumnos! 

No todos valemos para la docencia. No todas las carreras universitarias sirven para la docencia, ni siquiera la de magisterio y eso que es específica.Me imagino a esos expertos matemáticos, físicos, filósofos, lingüistas, químicos,... con amplios y especializados conocimientos en su materia que hablan para las paredes... ¡Qué derroche de inteligencia para nada!  

Cuanto más aprendo de esta profesión, cuanto más me formo, más investigo y más reflexiono sobre mi labor docente, más cuenta me doy de mis grandes carencias y lagunas... Sólo espero que mi intervención educativa vaya dirigida a las personas, no a los ladrillos, a las pizarras, a los lineas del suelo o las porterías...

Pero que yo sea así de limitado no quiere decir que también en nuestro colectivo haya una gran cantidad de profesionales que realizan diarimente muy bien su trabajo. Porque evidentemente hay muchos niños que aprenden. Y más mérito y respeto me merecen todos esos colegas que logran que sus alumnos aprendan a pesar de que la enseñanza se realice en condiciones muy desfavorables, ya sea por el entorno o por las capacidades personales de los propios alumnos.

Desde el ámbito pedagógico se nos dice que aprendizaje va ligado a los intereses y necesidades de los alumnos y que deben aprender haciendo. Entonces..., ¿qué hacemos nosotros siendo los protagonistas en estos procesos.?

2 comentarios:

Esteban DE LAS HERAS GARCÍA dijo...

Este año soy tutor, y creo que una de las ventajas que poseemos los maestros/as de Educación física, es precisamente, que no somos esclavos de un libro de texto. Que tenemos la libertad de elaborar un temporalización en función de los intereses de los alumnos/as, aunque en la mayoría de las veces, puedan ser intereses nuestros. A la mayoría de los colegas (en general hablo) les cuesta probar nuevos planteamientos, probar nuevas metodologías, cambiar el planteamiento de las clases, es díficil salir de la "zona de confort", hablo de mi propia experiencia. Yo suelo pasarlo mal, cuando pruebo cosas nuevas, la incertidumbre me genera ansiedad y miedo, pero es la única forma de mejorar nuestra práctica docente y de ser cada día un poco mejor. Como tú bien comentas en tu post, con el paso del tiempo te vas dando cuenta de la cantidad de lagunas que tenemos, de la falta de formación en numerosos aspectos, que vamos solventando como buenamente podemos. En muchas ocasiones pienso en pedirme una excedencia para continuar mi formación, porque siento que tengo muchas lagunas y que me falta mucho por aprender. En cuanto a tí, te he visto trabajar, y sé que eres un "peazo" de maestro, para nada limitado, más quisieran algunos. Que puedas tener limitaciones en ciertos aspectos, estoy de acuerdo, pero limitaciones tenemos todos. Y esas limitaciones las disimulamos precisamente, leyendo, formándonos, siendo autodidactas, probando cosas nuevas donde la mayoría de las veces te chocas contra un muro, pero esto de la educación es perseverar, perseverar y dar lo mejor de nosotros a nuestros alumnos/as....Un abrazo Juan Carlos, y que pases unas felices fiestas con la familia.

Juan Carlos Muñoz Díaz dijo...

Esteban.

Si todos los docentes tuvieramos que eliminar lagunas los claustros se quedarían desiertos.

Partiendo de la famosa frase de Sócrates "Solo sé que no sé nada". Nunca estaríamos preparados para enseñar.

Asi que ten la conciencia tranquila si te esfuerzas por hacer tu trabajo lo mejor posible cada día y ve poco a poco tapando "agujeros". Sólo sobre la reflexión de nuestra propia intervención educativa, desde la autoevalaución se puede progresar y mejorar. Desgraciadamente hay muchos colegas que se creen que lo dominan todo...

Saludos.